Carolina Martín es la mejor vendedora de la ONCE en la Comunidad de Madrid en 2023

Miguel Carballeda entrega el premio a Carolina Martín

Carolina se dedica a la venta de productos de lotería responsable de la ONCE desde 2014 y en la actualidad lo hace en Alcobendas

Carolina Martín García ha sido elegida la mejor vendedora de la ONCE del año 2023 en el ámbito de la Delegación de Madrid. Un galardón con el que la Organización reconoce anualmente el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras dedicados a la venta de sus diferentes productos de lotería social, segura y responsable, así como la actitud en su puesto de trabajo, la implicación con los clientes o el compromiso con la labor social de la ONCE.

Carolina Martín con el chaleco y el TPVCarolina, junto a los otros 21 vendedores y vendedoras seleccionados de todos los puntos de España, recibió su galardón en el transcurso de una cena de gala celebrada el pasado 7 de junio en el Hotel Ilunion Pío XII de Madrid, donde todos estuvieron acompañados por los máximos responsables de la Organización.

Además, el pasado 12 de junio, Carolina acudió a la invitación que le hizo el delegado de ONCE Madrid, Luis Natalio Royo, para compartir un almuerzo con él, el subdelegado, la presidenta del Consejo Territorial, la gerente y la jefa de Juego. En este encuentro, Carolina compartió detalles del emotivo evento que tuvo lugar el fin de semana del 8 y 9 de junio, en el que se la homenajeó, junto con los demás compañeros vendedores del año, del resto de Delegaciones.

Una gala que hizo un homenaje a la obra social

Este año, el lema elegido para esta gala ‘Buena Gente ONCE’ fue ‘A piel de calle’. Es de sobra conocido que los centinelas de la ilusión están siempre a pie de calle, llevando la ilusión y la suerte a cada rincón de pueblos y ciudades. La noción de 'piel' no solo simboliza la pasta de la que están hechos, sino también la relación entrañable que se establece en muchas ocasiones entre el vendedor y el ciudadano anónimo y solidario que se acerca a él cada día a comprar su cupón o su rasca y encuentra un confidente, un amigo.

La escenografía y estructura del acto fueron customizadas simulando un entorno exterior de calle, recién inaugurada tras unas obras que simbolizaron el propósito que está en el origen y en toda la labor del Grupo Social ONCE: su obra social. En esa calle tomó un protagonismo especial una esquina, la ‘Esquina de la Ilusión’, en la que sucedió toda la acción y por la que fueron pasando los 22 vendedores y vendedoras reconocidos como los mejores del año 2023, para dialogar con el presidentes del Grupo Social ONCE, Miguel Carballeda, y el director general de la ONCE, Ángel Sánchez, y contar detalles y anécdotas de su trabajo y su día a día.

“Reflejáis el auténtico espíritu de la ONCE, sois nuestros héroes y hoy estamos aquí para reconocer vuestro trabajo y daros las gracias”, dijo Ángel Sánchez a todos ellos, antes de que comenzara la gala conducida por el actor y presentador Luis Larrodera y que contó con las actuaciones de actores de la compañía Yllana.

Carolina en la mesa acompañada de Carballeda, Ángel Sánchez y el presentador Luis Larrodera

“Entrar en la ONCE me cambió la vida y mi forma de pensar”

Carol, como la llaman sus amigos, tiene 39 años y vende en la localidad de Alcobendas. Durante años trabajó en la hostelería pero, a raíz de su discapacidad, comenzó a trabajar en la ONCE, lo que supuso una oportunidad de vida para ella y para su hijo David, según afirma. De hecho, dice que ha llorado dos veces de alegría: una cuando nació su pequeño y la otra cuando le comunicaron que había sido elegida mejor vendedora del año en Madrid. 

Ya nos lo adelantaba en el mes de marzo, cuando Carolina participó en la presentación del cupón dedicado al Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), que se realizó, precisamente, en el Ayuntamiento de Alcobendas. Entonces, tuvimos ocasión de charlar con ella para una entrevista que se publicó en la revista Así Somos y que hoy reproducimos aquí:

Entrevista publicada en Así Somon n.º 325

A pesar de que los comienzos no fueron fáciles, Carolina Martín García lleva dedicada a la venta de loterías de la ONCE desde septiembre de 2014, primero en su municipio madrileño de nacimiento, Sanse (San Sebastián de los Reyes), y después en el de Alcobendas, donde continúa en la actualidad, concretamente en el quiosco situado en la Plaza General Gómez Oria, junto al antiguo edificio del Ayuntamiento. Asegura Carolina que “entrar en la ONCE me cambió la vida y mi forma de pensar, sobre todo por la relación con los compañeros”.

Y eso que llegó a la ONCE por unas circunstancias sobrevenidas a consecuencia de su repentina discapacidad física. Desde los 16 años, Carolina había trabajado en el mundo de la hostelería, como camarera, en todo tipo de sitios (restaurantes, de comida rápida, cafeterías...), un trabajo que “me encantaba”, afirma. Pero un embarazo no esperado cuando tenía 19 años, y la necesidad de sacar adelante a su hijo, la obligó a tener que doblar sus empleos, a raíz de lo cual comenzó con problemas severos en la espalda que le llevaron a imposibilitarla para la hostelería.

Tras obtener la discapacidad, Carolina se apuntó a un curso de Office nivel medio impartido por Inserta Empleo, y allí es donde conoció a la ONCE y encontró la oportunidad de acceder a un empleo como vendedora de sus productos de juego.

Eso sí, al comienzo tuvo que echarle un poco de valor porque el puesto inicial que le asignaron, en la calle para estar de pie todo el día -algo que ella desconocía-, era incompatible con su discapacidad. Se plantó ante el gestor y le dijo: “Pues dime dónde hay que firmar, que yo me marcho...".

Carolina dentro de su quioscoConsiguió, entonces, que le asignaran un quiosco que llevaba un tiempo cerrado, muy cerquita de ese punto de venta inicial, junto al Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes. Como necesitaba seguir sacando adelante a su niño, completaba las ventas en una gran superficie del municipio. Pero llegó un momento en que la situación era un poco insostenible porque sus padres, que habían sido su principal apoyo durante los primeros años de vida de su hijo, ya no podían continuar ayudándola. “Yo hacía los deberes de matemáticas por teléfono”, asegura. “Así que tuve que pedir el cambio de turno para poder hacerlo seguido, y me dijeron que tenía que esperar”.

En aquel quiosco que dejaría en Sanse pasó de vender “cinco cupones” inicialmente a dejar “cinco tiras” entre sus clientes.

Un cambio para un futuro mejor

Confiesa Carolina que al principio de entrar en la ONCE “lo pasé un poco mal, porque a mí la hostelería me gustaba mucho y eso de tener que cambiar y empezar de nuevo sin saber nada... Yo no había vendido nada nunca”. Además de no poder compaginarlo con el cuidado de su hijo, “yo quería buscar otra cosa”, asegura. Pero como había solicitado el cambio de horario, “mi madre me dijo, espérate”.

La verdad es que “a veces se te hacía muy duro estar ocho horas, seguidas o partidas, en un quiosco porque estás sola, si tienes problemas en la cabeza vas a tres mil vueltas a dos mil por hora. Y me resultó muy duro, pero luego vas conociendo compañeros y compañeras y es lo que me empezó a cambiar a mi todo”, afirma.

Quiso la casualidad (o la buena suerte) que el nuevo destino estuviera “en la zona donde siempre había estado trabajando en los bares”, en la Plaza General Gómez Oria, al lado del antiguo Ayuntamiento de Alcobendas. “Entonces la gente se acordaba de mi”, cuenta. Con el tiempo, claro, “vas conociendo a más gente y los clientes aumentan”. Ahora mantiene una “relación muy cercana, de mucha confianza” con la mayoría de ellos, hombres y mujeres habituales del barrio. “Para ellos soy una más, y cuando no vengo ya están preguntando, me siento muy acogida, sobre todo por ‘los abuelillos’”

Presentación del cupón en el Ayuntamiento de Alcobendas

Poquito a poco, Carolina ha ido haciéndose su hueco en la ONCE de Madrid, no solo con sus clientes, sino con sus compañeros, como voluntaria, en el comité de empresa de la Agencia de Tetuán, implicándose en actividades y actos... De hecho, el pasado 7 de marzo, participó en la presentación del cupón dedicado al Día de la Mujer (que se conmemora cada 8 de marzo), que tuvo lugar en el Ayuntamiento de Alcobendas, como ejemplo de mujer trabajadora con discapacidad.

Presentación del cupón en el Ayuntamiento de Alcobendas

Pero su implicación en esto de la igualdad va un poco más allá, ya que en la actualidad está en la vicesecretaría de Igualdad y Política Social de la ejecutiva de UTO-UGT de Madrid, junto a dos compañeras y un compañero, desde donde tratan de aportar su granito de arena para seguir avanzando en la materia. Algo que a ella misma “moralmente como persona me ha ayudado a crecer”, dice.

“Yo no tengo ningún problema por ser mujer, no he sentido ninguna discriminación, gracias a que la ONCE es una de las pocas empresas que intenta mantenerse al día en esto”, afirma. Y, por ello, anima a las mujeres con discapacidad que opten a ser vendedoras, como ella, a “que no tengan miedo, esto es el día a día, el trato con la gente, te vas curtiendo, siempre tenemos apoyo del gestor, de la policía, no estás sola, hay muchos compañeros que están cerca, también desde el sindicato.... El miedo es una limitación que hay que aprender a cogerla por los cuernos”.  “No existen las barreras, no nos tenemos que poner barreras, aunque te digan un no, siempre hay un sí detrás”, apostilla .

Más allá de la ONCE, considera que habría mayor igualdad en la sociedad si hubiera más empatía, “pero hay que inculcarla desde pequeños. Igual que te enseñan matemáticas deberían enseñar en igualdad desde la base. Una asignatura más de la vida”, opina.

Ayer, hoy y mañana

Carolina junto a su madreA sus 39 años, para Carolina Martín su prematura maternidad, a pesar del shock inicial que supuso, ha sido una de sus mayores satisfacciones. Y, aunque “le debo mucho a mi madre”, reconoce que “mis tiempos libres siempre eran para él. Darle lo que podía, era lo mejor”. Ahora, cuando su hijo tiene 19 años, los mismos que ella cuando fue madre, se han convertido en “muy buenos amigos”.

Su principal lema en la vida es ir día a día y “no me pongo límites, si puedo crecer me gustaría, porque la vida es muy corta, crecer hasta donde pueda o me dejen”.

Y en su sencillez, su mayor ilusión o sueño ahora mismo es poder “tener mi propia casa, porque sí conseguí independizarme, pero he tenido que volver a casa de mis padres. Solo quiero lo real, una casa para mí y para mi hijo, que es lo que te da estabilidad”.

Bueno, eso, y me gustaría dar un premio grande solo por ver la alegría en la cara de la gente”, asegura. Porque hasta el momento, el mayor premio que ha repartido son 750 euros y para ella fue como dar el máximo premio.

¡¡Enhorabuena, Carol!!

Yolanda S. Baglietto

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