“El ajedrez vino a mí”, Antonio Casado es el actual presidente del Club de Ajedrez ONCE Madrid

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Tenía once años cuando un día mi padre me dijo delante de una partida que jugaba en la calle con el señor Lucas, propietario del quiosco de pipas, caramelos, chicles y otros productos gustosos para niños y mayores: “¿Quieres aprender a jugar al ajedrez?”; “Sí papá -contesté-, lo veo muy difícil, no paráis de mover esas figuras de un sitio a otro de los cuadros. ¿Piensas que un niño como yo podrá aprender en poco tiempo? Me gustaría jugar contigo, no sé cómo lo podremos hacer, en casa no tenemos este juego…”, y lo peor del caso es que ni lo teníamos ni lo podíamos tener, éramos muy pobres. Mi padre fue un represaliado del franquismo por haberse alistado como voluntario en el ejército republicano, lo que le supuso una pena de no poder ejercer su profesión durante bastantes años, a lo que se sumó una dolencia cardíaca consecuencia del enterramiento de un obús en la defensa de Somosierra.

Pero él compró una cartulina negra y otra blanca, recortó los cuadros blancos y los pegó con engrudo sobre la negra, y así nació el tablero. Las piezas modelo español llegaron gracias a una colecta que hicieron los vecinos de la corrala del 22 de Alonso Cano en pleno barrio de Chamberí, tablero y piezas que hoy a mis setenta años todavía conservo, lo que me ayuda a mantener la memoria de aquellos hechos con frescura.

A esa edad todavía conservaba un pequeño resto visual, razón por la que mi padre hizo los cuadros más grandes.

Después vendría la ceguera total, lo que allanó la admisión en la ONCE, y el ingreso en el colegio del Espíritu Santo de Alicante, donde iniciaría un recorrido largo tanto en lo personal como en lo deportivo. El ajedrez me abrió las puertas para que mis compañeros me apreciaran primero como un jugador fuerte en aquel entorno, y como consecuencia facilitó el poder estar cerca de los mejores alumnos. Así fue más fácil estrechar lazos con los que consideraba más afines a mi forma de sentir el mundo dentro de un reducido número de alumnos, 64 chicos y 30 chicas, eso sí, ellas en el piso de arriba y nosotros abajo, solo coincidíamos en la misa matinal y en los rezos diarios del rosario en horario vespertino.

No será casualidad que en lo concerniente al ajedrez desde que ingresé en la institución, la suerte me ha acompañado, algo natural conviviendo en la ONCE.

Quiso el director de Enseñanza, D. Ángel Foz Tena, directivo de la Jefatura Nacional, órgano que dirigía la Casa, crear el Campeonato Inter Escolar de Ajedrez, que, con el paso del tiempo, curiosamente, fue el embrión para que se extendiera al resto de deportes.

Antonio Casado

Durante los 3 años en los que permanecí en Alicante, representé al cole como campeón del torneo interno, íbamos campeón y subcampeón. Se organizaba aprovechando las vacaciones de Semana Santa, poder jugar contra los compañeros, enseguida amigos de los otros 3 colegios, fue maravilloso en sí mismo, emoción que se vería acrecentada cuando al cumplir los requisitos que se establecían para incorporarnos al colegio Inmaculada Concepción de Madrid, nos volvíamos a reencontrar. El hecho de tener amigos desconocidos para los compañeros que venían contigo de tu cole, nos daba un valor añadido. Hay circunstancias como ésta en un internado que son muy relevantes para la autoestima de los púberes, éramos la argamasa entre muchos alumnos que se desconocían, lo que ayudaba a formarse grupos heterogéneos que de otro modo hubiese sido, cuando menos más lenta, esa interrelación.

Así llegó el día en el que en una salida del internado nos pudimos acercar a nuestra Delegación, buscábamos a los componentes del equipo de ajedrez que disputaba en la Segunda división la Liga Castellana, por aquel tiempo el equipo empezaba a flojear debido a la edad de sus componentes, estábamos en la temporada (71-72), ellos llevaban defendiendo el pabellón de la ONCE hacía 25 años y nosotros llegábamos plenos de juventud con unas ganas tremendas de emular a algunos por su alto nivel técnico y un día poder comentar cómo ellos nos relataban que por nuestro Club había pasado la flor y nata del ajedrez nacional, Arturito Pomar, Díez del Corral y tantos otros ilustres ajedrecistas.

Al finalizar la temporada, el presidente dijo que le había llegado la jubilación profesional como vendedor del cupón, a la que acompañó con su retirada de la presidencia. Esto provocó el abandono de todos los jugadores de la plantilla. Fue el momento clave que nos ha permitido cumplir 75 años en la presente temporada, aquel grupito de no más de siete jugadores, los equipos eran de seis, nos lanzamos a no se sabe dónde para continuar con la labor de nuestros predecesores, no podíamos permitir que el ajedrez de la ONCE desapareciera de la Castellana después de tantos años jalonados de éxitos y de dar una imagen tan positiva de las personas ciegas, valor que ha permanecido presente durante sus 75 años de existencia, consideremos la ausencia de publicidad, todo se generaba en el cuerpo a cuerpo, ahí el ajedrez era determinante.

Por supuesto que no sabíamos el papeleo exigido para formar el equipo, mucho menos rellenar fichas, por suerte que nuestros compañeros habían mantenido una relación excelente con los directivos de la Castellana, fueron ellos los que nos ayudaron en toda la tramitación documental. Por ese motivo, y otros muchos, es por lo que les estamos eternamente agradecidos, sin su predisposición positiva hacia nuestro Club de Ajedrez y sin el apoyo de la Delegación de la ONCE de Madrid hoy estamos seguros de que ni niños, ni mayores estarían disfrutando en nuestra Territorial y posiblemente en otras de la Institución. El impulso que se le dio desde el Club al ajedrez fue determinante para que su crecimiento fuera exponencial en toda la ONCE.

Todo gracias a la semilla que, si bien existía en los colegios, D. Ángel Foz regó creando aquellos campeonatos a los que todos los niños hubiesen querido asistir, unos por interés deportivo, mientras que a otros les hubiese gustado para conocer otros mundos, viajar a mediados de los sesenta era algo prohibitivo para la mayoría de los españoles, especialmente para los niños de nuestros colegios, quien más, quien menos pertenecíamos al estrato social más bajo.

El Club poco a poco fue adquiriendo cuerpo y más cuerpo hasta alcanzar sus 75 años de vida deportiva, la cual me permito relatar en las siguientes líneas.

75 años de historia del Club de Ajedrez ONCE Madrid

Logo del 75 aniversario del Club de Ajedrez ONCE Madrid

En esta temporada 2022-2023, celebramos el 75º aniversario del nacimiento del Club Ajedrez ONCE de Madrid. Corría el año de 1947 cuando unos animosos e ilusionados compañeros de la ONCE, liderados por Lucio Baigorri y otros como Jesús Ugena y Fernando Vargas, apasionados del ajedrez, decidieron crear el Club de Ajedrez ONCE de Madrid. Bajo el paraguas y apoyo de la ONCE, echaba a andar el club de ajedrez inscrito en la Federación Castellana de Ajedrez, que 32 años más tarde, en 1979, con la configuración territorial de nuestro país que dio lugar al mapa autonómico, pasó a llamarse Federación Madrileña de Ajedrez. A este tenor, hay que destacar la formidable solidaridad y sensibilidad de todos los clubes de la Federación que generosamente decidieron jugar todos los encuentros en la Delegación de la ONCE, dado que algunos de los ajedrecistas ciegos, como consecuencia de la Guerra Civil y años posteriores, no solo perdieron la vista sino también se quedaron sin mano o brazo, por lo que era muy complicado trasladarse en transporte público llevando consigo ajedrez, reloj y, por supuesto, nuestro inseparable e insustituible bastón blanco. Desde los primeros años, todos los demás clubes accedieron gustosamente a disputar sus encuentros en nuestra Delegación, y hoy día, continúa la sensibilidad y generosidad de todos ellos.

A lo largo de la historia del club, como en todos los ámbitos de la vida, se han pasado períodos muy complicados de penuria y, también de momentos con gran brillantez. En este sentido, gracias a la ONCE, el Club de Ajedrez ha superado y sobrevivido a todas las dificultades de su existencia, sin su apoyo y compromiso quizá, hoy, no celebraríamos tan feliz efeméride.

Al igual que hace más de dos mil quinientos años, el caballo volador de la mitología griega, Pegaso, el club ha superado obstáculos de todo tipo, y como hacía nuestro caballo alado, ha remontado el vuelo para superar sus límites. Casi con toda seguridad, es el único deporte que disputa sus encuentros en pie de igualdad con sus rivales.

Juego para unos, deporte para otros, ciencia para algunos. En verdad, desde hace más de mil quinientos años, el ajedrez ha sobrevivido y salvado muchos avatares y, hoy, disfruta de excelente salud a nivel mundial. Sus figuras y campeones del mundo desde hace décadas son auténticas estrellas mediáticas: Karpov, Kaspárov, Fischer, y desde hace unos años el vigente campeón del mundo, Magnus Carlsen, son una muestra de su popularidad y atención mediática.

En los últimos 25 años, el mundo educativo se ha fijado en las cualidades y virtudes de nuestro deporte, por lo que en algunas comunidades autonómicas han valorado positivamente sus capacidades pedagógicas y lo han incorporado a sus planes educativos. En este sentido, como en una ocasión afirmó Ángel Gabilondo, exministro de Educación: "Ninguna exclusión es mayor que la exclusión del conocimiento. Nada nos esclaviza más". Y para que no quede un ápice de duda de la importancia del conocimiento y de la cultura, Antonio Machado aseguró: "Difundir la cultura es despertar las almas y acrecentar el número de los capaces".

Primer plano de los tableros de ajedrez adaptados

Una gran oportunidad

A lo largo de nuestra historia, el club y sus jugadores trabajaron y pelearon por conseguir que el ajedrez de la ONCE tuviera sus campeonatos nacionales tanto individual como colectivo. Gracias a esos esfuerzos en 1979 se celebraba en Alicante el Primer Campeonato Absoluto por equipos de España. Un año más tarde, Madrid era escenario del Primer Campeonato individual abierto de España.

Confiemos que con la celebración del 75 aniversario se dé un impulso importante al ajedrez en especial entre nuestros niños y jóvenes y, como hacía nuestro mitológico Pegaso, nos elevemos a estimables cotas de popularidad, de participación, de competición, de inclusión, etc.

El genial Magnus Carlsen señala que "la vida que llevamos no nos incita a pensar". Es cierto, por ello, la celebración de nuestras Bodas de Diamantes pueden ser un fantástico asidero para hacernos reflexionar y pensar sobre el modo de extraer del ajedrez todo su potencial para su aplicación a las personas ciegas de cualquier edad.

Gracias a nuestros compañeros pioneros apasionados del ajedrez que compaginaron el trabajo de la venta del cupón en condiciones de enorme dureza con su deporte y al apoyo inestimable de la ONCE, el 75 Aniversario de nuestro club, en esta temporada de 2022-2023, puede servir para mostrar que tenemos una hermosa y esperanzadora realidad del ajedrez en Madrid.

Igualmente, puede servir para que se pueda continuar manteniendo la visión de futuro que tuvieron los fundadores del Club, no es difícil deducir los objetivos que se plantearon, todos a semejanza de la propia Institución.

Buscando en todo momento el bienestar de los afiliados a la ONCE a través de un deporte que facilita las relaciones humanas, en aquellos años 40 el porcentaje de ciegos totales rondaba el 80%, sin duda fue de gran ayuda para su incorporación a la sociedad la creación del Club de Ajedrez participando en las competiciones organizadas por la Federación Castellana de Ajedrez, destacar que aquella sociedad tenía un enorme rechazo a las personas por entonces denominadas "inválidas", el ajedrez fue una excelente herramienta para el acercamiento a centenares de personas, por lo general con niveles medios desde el punto de vista cultural, lo que ayuda a un conocimiento más real de las personas discapacitadas.

Todo ello, revestido dentro de un voluntariado que obligaba a sus jugadores a colaborar económicamente, no eran tiempos en los que la ONCE pudiera subvencionar el Club, salvo cediendo sus locales y alguna atención muy básica.

Con el paso del tiempo aquella misión se ha sostenido a lo largo de los años, sus fundamentos hoy son perfectamente reconocibles, tanto por parte de la ONCE, como por los componentes del Club.

Junta directiva del Club de Ajedrez ONCE Madrid

Como es lógico en muchos aspectos los objetivos se han ampliado, los avances en los estudios educativos, culturales, terapéuticos y deportivos han impulsado al Club a trabajar en todos los campos en los que el ajedrez puede aportar mejoras a las personas ciegas o con graves problemas de visión. Con especial dedicación en la atención a niños y jóvenes, aplicándose como potenciación para su educación y por supuesto para cubrir tiempos de ocio, que a su vez sirven para poder mantener relaciones con sus amigos y compañeros de colegio.

Está demostrado con estudios científicos las aportaciones en aspectos tan relevantes como favorecer su potenciación en siete de las diez inteligencias múltiples descritas por el sicopedagogo Howard Gardner (Príncipe de Asturias 2011).

Así, abrimos la puerta a otros 75 años de inclusión.

Antonio Casado Martín

Presidente del Club Deportivo de Ajedrez ONCE Madrid

 

 

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