1.880 vendedoras y vendedores de la ONCE han vuelto a llenar las calles de Madrid de ilusión

Secciones: Juego Social
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El pasado 15 de junio, los 1.880 vendedores y vendedoras de la ONCE en la Comunidad de Madrid volvieron a las calles para seguir llevando la ilusión y retomar el contacto con sus clientes y con las muchas personas que, de forma solidaria, compran los productos de juego de la ONCE.

Este regreso se ha realizado en función de la normativa vigente del proceso de desescalada aprobada por las autoridades y, muy especialmente, una vez que se garantizaron las medidas de seguridad para los vendedores de Madrid y sus clientes, mediante la debida información y la puesta a disposición del material necesario, al igual que para el resto de trabajadores de la Organización.

Mª del Mar López-Rey es una de esas ‘centinelas de la ilusión’ que han vuelto a las calles de la capital, convirtiendo su presencia en una señal más de normalidad en el desconfinamiento. Mª del Mar, adscrita a la agencia de la ONCE en Vallecas y con punto de venta en el municipio de Rivas-Vaciamadrid, justo repartió casi 10 millones de euros con el Cuponazo del viernes 13 de marzo, último día de venta antes del confinamiento, y del que todavía hoy se siguen pagando premios a los cupones agraciados. Como contrapartida, ha estado hospitalizada y su padre ha fallecido durante el estado de alarma. Mª Mar es una persona con discapacidad que se dedica a la venta desde hace dos años. Se caracteriza por su afán de superación y por su alineación con los valores y objetivos que persigue la ONCE.

Fernando Lozano, más conocido como Pipu, es otro de los vendedores que preparó su vuelta con mucho entusiasmo. Él se dedica a la venta de productos de la ONCE desde hace 28 años, ahora lo hace en el quiosco situado en el cruce de las calles Prim, Barquillo y Augusto Figueroa, en pleno barrio de Chueca. Además, está deseando volver a la plena normalidad y poder dedicarse a su principal pasión, el teatro, como actor de la compañía ‘La Luciérnaga’, que se vio obligada a parar toda su actividad artística durante este estado de alarma.

Pipu delante de su quiosco

Junto a Mª del Mar y Pipu, también volvieron Alfonso, vendedor con discapacidad con una antigüedad de 20 años, que se caracteriza por sus distintas actividades, desde el deporte por su gusto a estar tiempo al aire libre, en la naturaleza; Daniel, un joven vendedor con discapacidad visual, de 25 años de edad y con una antigüedad de casi 3 años, recientemente padre de un niño que ha nacido durante el confinamiento, el día 25 de abril; o Ana, vendedora venezolana con nacionalidad española, ciega total con dos años de antigüedad, que compagina la venta con otra experiencia laboral como camarera en el Restaurante “Dans Le Noir”, en el que se come a ciegas.

Como ellos y ellas, muchos vendedores y vendedoras han añorado durante tres meses esta vuelta a las calles y el contacto con sus clientes habituales, equipados con toda la seguridad posible para seguir repartiendo la mucha ilusión acumulada estos días.

Vendedor en la Puerta del Sol

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