Notas y acordes por y para la diversidad

  • Boletín: Nº 31. OCTUBRE 2017

    Temática: Servicios y actividades Momento de una de las actuaciones del Festival

    Más de una veintena de músicos y cantantes ciegos, con discapacidad visual y sin discapacidad ofrecieron en el salón de actos de la Delegación Territorial, el pasado 23 de septiembre, un Festival Musical con una amplia diversidad de estilos: música clásica, folk, pop, flamenco, étnica, etc. Una gala por y para la discapacidad, que se prolongó durante seis horas ininterrumpidas.

    El encargado de abrir el Festival Musical fue el pianista ciego Alfredo Arquero, con la interpretación de varias piezas de Chopin, como el Vals Nº 10 en Sí Menor Opus 69,  Nocturno Nº 2 en Mi Bemol Opus 9 o Alfonsina y el Mar. Le seguirán los pianistas Julian Lonut Abagiu, con piezas de Bach y Schubert; y Antonio Quiroga, con obras de Beethoven y Mendelssohn.

    Tras ellos, José Corchete, también al piano, interpretó Odeon, Quebradinha y Plangente; y Raúl Thais Antequera ofreció una muestra de su ‘Música Cuántica’ con los temas Profundizando y La Grieta del Destino. Cerró esta primera tanda de solistas Belén Muñoz al acordeón, con una selección de Habaneras, Bilbainadas y Zorzico de Maitechu.

    A continuación, el programa se completó con una amplia variedad de propuestas musicales:

    Juan Carlos León, con Walter David Arizaga en la guitarra (canción latinoamericana): “Sabrás que Te Quiero”, “Alma” y “Recuerdos de Ipakaraí”.

    Javier Cuenca (canción de autor): “Tu mejor Travesura”, “Llueve en París”, “Beber de tu Copa”.

    Dúo Silné, compuesto por Silvia Micó y René Bernedo (canción de autor): “Menudo Plan”, “Él” y “Esperanchotis”.

    Diego Valero (guitarra solo): “Capricho Árabe”, “Cádiz”, “Homenaje a Tárrega” (garrotín y soleares).

    Alma de Jazz, formado por Cristina Díaz (voz), Luis Miguel Francesch (contrabajo) y Jorge Fadrique (percusión): “Blues en las Venas”, “Fever” (Fiebre) y “Hit the Road Jack” (Vete Jack).

    Tamalúa Dúo, Maika Martínez con José Corchete al piano (música popular brasileira): “Carinhoso”, “Joana Francesa” y “Lobo Bobo”.

    La Silvi con José Corchete al piano (canción española): “Tatuaje”, “Málaga Bella”, “¡Ay!” y “Cipriano”.

    Arelis Ortiz (canción melódica): “A la Sombra de un León”, “No pretendo” y “Por culpa de una Noche Enamorada”.

    Gladston Galliza (música popular brasileira) (compositor, cantante, guitarrista): “Samba na Terceira” e “*** Instante”.

    Camilo Fuentes con Iuliano Ionut al piano (canción mejicana): “Volver Volver”, “Bésame Mucho”, “Como quien pierde una estrella”.

    Cristina Ferreiro con Cholo y Antonio Quiroga (flamenco): “El Loco del Mar”, “La Novia del Campesino” y “Soy Extremeña”.

    Carmen Massanet con Eduardo Ortega ‘Lalo’ al piano (canción lírica): “Se equivocó la Paloma”, “Marinela” y “Noche Hermosa”.

    Mónica Monasterio (voz) con Horacio Lovecchio (guitarra) (música sefardí): “A la salida de la cárcel”, “Amante sin reposo” y “Coplas del columpio”.

    Coruma Dúo, formado por Loli Ayuma (voz) y José Corchete (piano) (swing, standard de jazz) con Inma Panadero (clarinete) como invitada: “Night and Day”, “Eclipse y Hang on Little Tomato”.

    Juan Antonio Huerta ‘El ruiseñor de Ávila’ (flamenco, canción española): “La Hija de Juan Simón”, “El Mambo en España” y “No debes de presumir”.

    Jace y Ayuma, compuesto por José Ángel Corral y Loli Gallego (temas propios, pop): “A Caballito de mi almohada”, “Hace mucho tiempo” y “Rumbo perdido”.

    Cerró el Festival el grupo de pop La leyenda, formado por Loli Ayuma (voz); Ángel Hernández Parra (bajo); Antonio Pereña (guitarra); Miguel Ángel Fernández (guitarra); Eduardo Ortega ‘Lalo’ (piano y teclados); Vicente Aguilar (batería y percusión), con la interpretación de los temas “Por quererte”, “Acabo de llegar” y “Tributo a  Miguel Ríos”. 

    La gala musical se convirtió en una demostración de que la diversidad entre las personas no debe significar jamás una barrera, sino, más bien, un lazo de unión, es decir, una riqueza social que hace a todos más iguales, por ser diversos. Además, lo demostraron generosa y gratuitamente, mostrando sus mejores artes, profesionales o no, con la voz y/o con los instrumentos.

    El público asistente (algunos permanecieron en la sala las seis horas de duración del evento) vibró, aplaudió, disfrutó y, sobre todo, captó muy bien el mensaje de que personas, con y sin discapacidad o circunstancias que para algunos son discriminatorias, pueden demostrar y proclamar, que son tan valiosos o más que los demás.

    Vista general del público con el escenario de fondo