‘La Luciérnaga’ regresa a los escenarios con medidas especiales de seguridad ante la Covid-19

  • Boletín: Nº 64. OCTUBRE 2020

    Temática: Servicios y actividades Una escena de 'Diablos, brujas y granujas'

    La compañía de teatro ‘La Luciérnaga’, de Madrid, compuesta por actores y actrices ciegos y con discapacidad visual grave, ha regresado a los escenarios tras el parón provocado por la Covid-19 y con la implementación de medidas extraordinarias de seguridad frente a los contagios. Esta primera actuación tras la pandemia tuvo lugar, el pasado 12 de septiembre, en la sala MIRA Teatro de Pozuelo de Alarcón, dentro del XXI Certamen ‘José María Rodero’. 

    ‘La Luciérnaga’ llevó a escena su nuevo montaje “Diablos, brujas y granujas”, una adaptación de Agustín González sobre textos de Quevedo, Cervantes y Vélez de Guevara), bajo la dirección de Agustín Sasián. Una obra que pudieron presentar el pasado mes de febrero y que tuvieron que paralizar al decretarse el estado de alarma en el mes de marzo.

    Un nuevo ejercicio de entrenamiento y superación

    El grupo acaba de retomar su actividad en este mes de septiembre y lo ha hecho con las medidas especiales de prevención ante la pandemia: uso de mascarilla en todo momento, tanto dentro como fuera del escenario; lavado de manos antes, durante y después del ensayo; evitando el contacto físico; con distancia de seguridad entre bambalinas, y trabajando en grupos de máximo 10 personas.

    La introducción de estas medidas conlleva para los actores y actrices de ‘La Luciérnaga’ unas dificultades añadidas ya que todos tienen ceguera o discapacidad visual grave. Una de las más importantes tiene que ver con el nivel de comunicación, porque la ausencia de contacto físico es un hándicap y a ello hay que sumar que sus voces (tanto del elenco como del director) se encuentra con un obstáculo de salida, que es la mascarilla.

    A pesar de estos ajustes, que podrían suponer un contratiempo, como asegura su director, Sasián, “el grupo lo afronta como un ejercicio de entrenamiento y superación, pues vocalmente requiere una dicción más precisa y una proyección mayor. También, como un ejercicio de doble confianza, tanto en uno mismo como en los compañeros. Todos sabemos dónde tenemos que llegar y cuándo y dónde colocar la escenografía, la ropa, los objetos que juegan en esa escena, etc. Confiamos en que la otra persona estará en su lugar en el momento preciso. Esto no es un acto de magia y brujería si no de ensayo, confianza, intuición y percepción física”.

    Recalca también Agustín Sasián que lo más importante es que “nos sentimos afortunados de habernos reencontrado con salud, de participar en este certamen que, junto con el apoyo y exquisito cuidado de la ONCE, nos permite volver a subirnos al escenario después de 6 meses, algo que echábamos mucho de menos”.

    Humor, amor y trabajo

    “Diablos, brujas y granujas” es una función que ha sido condimentada con humor, amor y trabajo por parte de todos los implicados. En el texto propuesto por Agustín González se entremezclan en una misma puesta en escena adaptaciones de las obras “El diablo Cojuelo”, de Luis Vélez de Guevara; “Los sueños”, de Francisco de Quevedo; y “Rinconete y cortadillo”, de Miguel de Cervantes.

    En el transcurso de la obra, Don Cleofás, un hidalgo del Madrid del siglo XVII, es acusado de cometer estupro con una falsa doncella. Perseguido por la justicia escapa como un gato por los tejados hasta caer en el desván de un astrólogo. Al curiosear es sorprendido por la voz de Cojuelo, el doble diablo más famoso de la ciudad, que está preso por sus congéneres. Cojuelo incita con placeres y riquezas a Don Cleofás para ser liberado y éste accede a rescatarle. Juntos huyen de corchetes y diablos por caminos solitarios y ventas de poco postín, encontrándose con timadores y brujas. En su recorrido muestran las miserias humanas de la sociedad de una época, que bien podría ser la nuestra.

    Participan en la obra un total de diez artistas, cinco actores y cinco actrices, nueve de ellos ciegos y con discapacidad visual, que encarnan a veinte personajes diferentes.

    Collage con diferentes escenas de Diablos, brujas y granujas