Alrededor de 70 chavales disfrutan del XXVII Campamento de Integración

  • Boletín: Nº 18. JULIO/AGOSTO 2016

    Temática: Servicios y actividades Dos niñas juegan durante una de las actividades del campamento de verano de Madrid

    Un año más, el Centro de Ocio Rural NaturESCORIAL de Valdemorillo acogerá, entre el 1 y el 15 de julio, el Campamento de Integración que organiza la Delegación Territorial de Madrid, en su ya vigésimo séptima edición. Está previsto que participen alrededor de 70 niños y jóvenes afiliados y acompañantes de entre 6 y 17 años, divididos en dos turnos según la edad, el primero (del 1 al 7 de julio) para niños de 6 a 11 años; y, el segundo (del 8 al 15 de julio), para los de 12 a 17 años.

    En esta ocasión, coincidiendo con el año olímpico y paralímpico, el deporte será el tema central en ambos periodos. Cada día estará dedicado a un deporte: Goalball, Judo, Natación, Fútbol y Atletismo y los chavales podrán divertirse con la experiencia de vivir unas ‘diverolimpiadas’. Además, los participantes en el campamento tendrán la oportunidad de conocer a distintos deportistas Paralímpicos con los que podrán compartir anécdotas, y experiencias vividas a lo largo de sus competiciones en distintos lugares del mundo.

    Junto al deporte, también se realizarán  talleres, veladas nocturnas y habrá momentos para el ocio donde los asistentes podrán conocerse y relacionarse con otros chicos de su edad, trabajar destrezas como movilidad, desarrollo personal, expresión corporal y habilidades sociales, entre otras.

    Una niña ciega toca un conejo durante una de las actividades del campamento de verano de MadridEl campamento cuenta con un grupo de monitores profesionales expertos en niños con discapacidad. Además, muchos de ellos repiten en este campamento por lo que ya conocen las instalaciones. Dada la calidad humana y profesional, muchos participantes repiten año tras año.

    Para los niños y jóvenes participantes, esta experiencia se traduce en una vivencia emocional intensa, donde el ritmo de vida es totalmente distinto, lo que favorece un ocio creativo y gratificante. Además, para aquellos que tienen ceguera o discapacidad visual grave es un recurso para mejorar su orientación, movilidad y desplazamiento en espacios abiertos y entornos diferentes a los habituales.

    Por otra parte, se desarrollan los niveles de convivencia entre iguales, se fomentan las relaciones interpersonales y el conocimiento mutuo y facilitan la creación de nuevos sistemas de comunicación. La separación temporal de sus familias les permite crecer en autoestima, autonomía personal y responsabilidad, sin olvidar el desarrollo de hábitos saludables en el tratamiento educativo de lo cotidiano.