Carmelo Garrido, jugador del equipo de Fútbol Sala B1 ONCE Madrid

  • Boletín: Nº 0 (noviembre 2014)

    Temática: Protagonistas ONCE y entorno Equipo de fútbol sala para ciegos B1 Madrid

    Carmelo Garrido lleva 25 años jugando al fútbol, casi el mismo que lleva con su trabajo como vendedor de la ONCE. En este periodo ha sido seis veces campeón de Europa; dos veces subcampeón del Mundo; ha ganado una medalla de Bronce en Atenas 2004; seis ligas y 4 campeonatos nacionales. A este joven de 42 años, que nació en Puertollano (Ciudad Real) y se trasladó a Alcalá de Henares con sólo 3 años, un glaucoma le acercó a la ONCE en 1979 y le provocó ceguera total con sólo 10 años. El fútbol ha sido su pasión y su forma de entender la vida. Ahora le acompaña Wako, inseparable compañero de viaje y su tercer perro guía. Con su equipo de Madrid, se proclamó de nuevo campeón de la Liga Nacional de Fútbol Sala Masculino B1 2013-2014.

    El jugador Carmelo Garrido durante uno de los partidos

    Pregunta.- ¿Qué supone para uno mismo y para el equipo proclamarse Campeón de la Liga Nacional?
    Respuesta.-
    El equipo ONCE Madrid ya ha ganado varias Ligas. La Liga significa el premio a la regularidad de todo un año y una plaza para el Campeonato de España, que se juega a finales de junio, en el que entran los seis primeros clasificados. Es una manera de ver recompensado el compromiso de dedicar parte de nuestro tiempo a los entrenamientos y a los partidos. A veces resulta muy duro, porque estamos hablando de viajes de ida y vuelta, madrugones, frío, lluvias, calor... y muchas veces, después de estar toda la semana trabajando, lo que menos te apetece es levantarte un sábado o un domingo a la seis de la mañana. Aunque el esfuerzo, en este caso, se ha visto  compensado con ser campeones. La verdad es que el viaje de vuelta desde Sevilla el día que ganamos fue muy ilusionante.
    P.- ¿Cuántos jugadores componen actualmente el equipo ONCE Madrid?
    R.-
    Ahora mismo somos ocho jugadores, entrenador, delegado y dos porteros. Somos como una familia, hay muy buena unión en el grupo, tanto entre los compañeros del equipo, que la mayoría somos amigos, como con el cuadro técnico. En el equipo, Vicente Aguilar y yo llevamos juntos desde el año 1989, los demás han ido llegando en diferentes años posteriores, y los entrenadores también han cambiado. Nosotros pertenecemos a la Delegación Territorial de Madrid, pero también estamos inscritos en la Escuela Deportiva de Moratalaz, que nos facilita a veces algo de equipamiento.
    P.- Entre esos ocho jugadores, ¿cuál es la posición que ocupas habitualmente en el terreno de juego?
    R.-
    En el fútbol sala las posiciones realmente no son muy estáticas, es de mucho movimiento, es un juego súper activo, pero si nos referimos a posición de parada he jugado siempre de cierre o como lateral. El juego ya te va marcando dónde termina la jugada, para defender, para atacar, incluso dónde jugar.
    P.- Además de en el ONCE Madrid, durante un tiempo has formado parte de la Selección Española de Fútbol Sala B1, ¿cómo ha sido tu paso por ella?
    R.-
    Así es, hasta el año 2011 también estaba en la Selección Española, con la que entrenaba cuatro días por semana. Debuté en ella en 1991 y he tenido el privilegio de haber sido seleccionado más de cien veces. Es una experiencia bastante diferente, porque aquí ya estamos hablando de concentraciones largas, de pasar muchos días fuera de casa, muchos compromisos, mayor profesionalidad, sacrificio y, por supuesto, mucha responsabilidad. A veces esta responsabilidad te supera, pero mientras que otros sienten mucha presión, para mi las sensaciones son maravillosas y yo siempre salgo a disfrutar.
    P.- ¿Cuántos títulos a tus espaldas?
    R.-
    A nivel internacional he tenido la suerte de ser seis veces campeón de Europa, dos subcampeón del Mundo, he ganado un torneo IBSA y la medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004. A nivel nacional, tengo seis Ligas y cuatro Campeonatos Nacionales, además de otros títulos de diversos torneos. Creo que ya me puedo retirar tranquilo, con 43 años que voy a hacer no puedo tener las mismas inquietudes que un chico que acaba de empezar.
    P.- ¿El fútbol ha sido una opción que tú elegiste o entraste a él por alguna circunstancia ajena?
    R.-
    Lo elegí yo desde muy pequeño. Ya en el antiguo colegio de la Inmaculada Concepción (como se llamaba el actual CRE), con 8 o 9 años, ya me levantaba jugando a la pelota contra la pared. Cualquier objeto al que le pudiera dar patadas me valía. Después he tenido la posibilidad de hacer fútbol y participar a nivel nacional y a nivel internacional. No me ha sido una cosa medio impuesta ni medio propuesta de “haz esto que te va a venir bien”, sino que lo he elegido libremente. La base de todo es que te guste, para mí ha sido un aprendizaje tanto educativo como disciplinario, como de compromiso y, por ello, no soy muy consciente de las diferentes evoluciones. Siempre ha sido algo muy normal y nunca ha estado ligado a la palabra “ciego” como tal, sino que simplemente he hecho el deporte que siempre me ha encantado, con otras personas como yo, también ciegas, y todo esto lo he asumido con una evolución totalmente normal como haría un equipo de personas que ven.
    P.- ¿De qué manera ha influido el fútbol en tu vida?
    R.-
    Quien me conozca y lea esto va a decir que siempre digo lo mismo, pero es que es la realidad. Para mi el fútbol ha sido un deporte que me ha aportado todo para mi vida diaria, porque en el fútbol sala te metes en una cancha de 40 por 20 en la que estás con siete personas más, tres compañeros y cuatro rivales, sin contar a los porteros, y ahí tienes que manejar orientación, tomar decisiones en décimas de segundo, corregir tus errores… y yo todo eso después lo he aplicado a mi vida diaria, a la hora de andar por la calle, de resolver alguna situación comprometida, etc.Carmelo Garrido disputándose el balón con un jugador del equipo contrario
    P.- ¿Y cuando te retires?
    R.-
    La verdad es que uno va cumpliendo años y el cuerpo muchas veces ya lo que te pide es descansar, porque después de estar toda la semana trabajando durante todo el día, lo que te apetece es llegar a casa y relajarte. Cuando me retire me lo tomaré con tranquilidad, imagino que seguiré quedando para echar algún que otro partidillo, pero más como una excusa para reunirte con los amigos.
    P.- Tu pasión por el fútbol te hará ser también un gran aficionado, ¿cómo vives los partidos “desde las gradas”?
    R.-
    Por supuesto que soy un gran aficionado al fútbol y seguidor del Real Madrid de toda la vida, aunque sé reconocer los méritos de los demás, que conste. Como todas las personas ciegas, como mejor seguimos el fútbol es en radio, aunque creo que se ha perdido mucho en la calidad de la narración. Yo lo vivo como un aficionado más y me dejo llevar como tal, nunca lo analizo desde el punto de vista de jugador, y sufro mucho y me cabreo mucho con las jugadas, como todos.
    P.- ¿Qué mensaje lanzarías a los chavales con ceguera que, en circunstancias parecidas a la tuya, se estén planteando hoy ser jugadores de fútbol sala?
    R.-
    Tanto practique fútbol como cualquier otro tipo de deporte, que no pierda la ocasión, porque para una persona ciega o con cualquier otro tipo de discapacidad el deporte vale tanto a nivel físico, de integración como de autoestima, y aunque sea hacer deporte no en plan competición sino practicarlo porque sí, es muy importante. Hoy en día tenemos muchos medios y no hay que quedarse en casa, es muy positivo para el desarrollo personal y humano, que no se anclen detrás de un móvil o de las redes sociales.