“No somos ciegos que tenemos mucho tiempo libre y nos subimos a un escenario, no, somos actores”

  • Boletín: Nº 67. ENERO 2020

    Temática: Protagonistas ONCE y entorno Jordi Sabaté en su interpretación en el Día del Libro

    Jordi Sabaté Herranz, integrante del grupo ‘La Luciérnaga’, es uno de los once actores ciegos o con discapacidad visual implicados en la grabación radiofónica de “El perro del hortelano”, obra clásica en verso de Lope de Vega. Un proyecto desarrollado por la ONCE, en colaboración con la Fundación del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y RNE, emisora que dará difusión a esta dramatización el próximo año. Se trata de un texto adaptado por el autor Juan Fernández Sánchez y cuenta con la dirección escénica de Esteve Ferrer. Toda una experiencia para un actor que tan solo lleva cuatro años dedicado al mundo del teatro amateur.

    Jordi Sabaté es natural de Barcelona, aunque lleva ya 25 años afincado en Madrid, lugar al que se trasladó por motivos laborales. Su dedicación profesional por aquel entonces estaba relacionada con la banca, donde fue director de centros telefónicos en un área que se abría a la era de Internet, en torno al año 1995. De hecho, se especializó en esa parte de atención telefónica y participó en la construcción de distintos centros telefónicos de entidades bancarias online como Openbank o ING Direct. Tras ello, trabajó también en consultoría hasta que, posteriormente, se jubiló debido a su discapacidad visual, que le acompaña desde que era pequeño.

    Jordi tiene algo de resto visual, pero su retinosis pigmentaria solo le permite tener un ángulo muy pequeño de visión y cuando hay poca luz le cuesta mucho adaptarse. Su pérdida de visión ha ido avanzando progresivamente y, ahora, ya tiene que utilizar el bastón para moverse por la calle. Pero hace diez años, reconoce que todavía podía conducir, incluso ha jugado siempre al fútbol hasta que cumplió los 28 años. Él notaba que, en ocasiones, se sentía torpe, sobre todo cuando utilizaba luz artificial, pero los especialistas tardaron bastante hasta que descubrieron lo que tenía. Ahora, en poco tiempo, su retinosis ha ido avanzando, aunque eso no le impide estar muy activo. A partir de mi jubilación me planteé “¿qué hago con mi vida? De repente tenía muchísimo tiempo libre que no había tenido hasta entonces y dije..., pues bueno, en lugar de quedarme en casa aquí, viéndolas venir y martirizándome con ¡Qué desgraciado soy!, empecé a moverme y empecé a mejorar el inglés, el teatro, me apunté a clases de historia, incluso me planteé hacer una carrera, que al final no lo hice también porque se me iba un poco todo el tema del tiempo”, asegura.

    Pregunta.- Me imagino que esas ganas de moverte y de hacer cosas fueron las que te llevaron hasta el teatro...

    Collage con varias de las actuaciones de Jordi SabatéRespuesta.- Bueno, empecé con el teatro hace cuatro años de forma totalmente amateur. Sí que es cierto que yo en las empresas en las que trabajé, siempre me subía al escenario cuando había convenciones y presentaba. Me gustaba mucho el tema este porque no se me daba mal y, además, no tenía vergüenza, que es lo que le suele pasar a la gente cuando se sube a un escenario. Y, entonces, me propuse ir hacia la parte del teatro a ver qué tal se me daba.  

    Así, empecé en centros culturales del Ayuntamiento hasta que me enteré de que la ONCE tenía un taller y, ¡Mira!, siempre es bueno aprender de profesionales y no de los centros culturales, en donde no hay un nivel alto. Me apunté al taller bajo la dirección de Agustín Sasián y al poco tiempo surgió el montaje por parte de ‘La Luciérnaga’ de la obra actual de “Diablos, brujas y granujas” y me ofrecieron participar. Y yo, ¡Encantado!, tenía un papel muy chiquitito, que luego se amplió a varios personajes a consecuencia de bajas de otras personas. No son grandes papeles, pero estoy muy contento. La verdad es que, ¡Fenomenal!

    P.- Aterrizaste en un grupo de teatro, ‘La Luciérnaga’, con una trayectoria muy consolidada y con un alto nivel escénico, ¿cómo fue tu incorporación al grupo y tu experiencia vivida hasta el momento con el resto de compañeros?

    R.- La verdad es que la acogida que he tenido en el grupo ha sido fantástica y mi primera sensación fue la de alucinar por cómo trabajaba la gente de ‘La Luciérnaga’. Yo venía de talleres en donde todos éramos más o menos del mismo estilo y, de repente, encontrarme con Lola, con Pipu y con todos los demás... Simplemente, con el mero calentamiento previo a los ensayos, yo decía “¿y esta gente...?... Aquí hay profesionales, de aficionados, nada”. Tienen un conocimiento de técnicas, de maneras, de forma... de todo. ¡Yo aluciné! Y, por su parte, ellos conmigo, ¡Estupendo!, fui uno más desde el primer día. A mí me han ayudado, me han aconsejado, he estado muy arropado desde el minuto uno, la verdad.

    P.- Aparte del montaje que trabajáis como grupo, te has involucrado en otros proyectos de forma individual como fue la gala del vendedor, o en el Museo Tiflológico en el Día del Libro...

    R.- Sí, en el homenaje a Louis Braille. Lo del Museo fue una cosa que me propuso Gato –uno de los compañeros del grupo- en un proyecto que le habían encargado dirigir con gente del taller, incluso de ‘La Luciérnaga’, pero ha sido también un poco cosa de la casualidad, porque en ese momento otros compañeros no podían y me lo propusieron a mí. Y, ¡Fantástico!, fue una experiencia impresionante, sobre todo la cercanía de la gente, porque si te subes a un escenario siempre hay una barrera ahí, un poco de distancia y ahí teníamos a la gente a metro y medio. Y la verdad es que salió fantástico. Para mí fue súper chulo, muy, muy bien. Además, que estuvo María José –la jefa de Promoción Cultural- e incluso la escritora del libro, que dije “oye, ¡Menudo baremo!”, ahí quien te medía no era cualquiera, sino quien ha escrito el libro. Ella también actuaba, leía alguna parte de los textos mientras hacíamos los cambios. La verdad es que salió todo muy bien, fue una cosa que además se tuvo que preparar en poco tiempo y, ¡Fíjate!, ahí me di cuenta de que me funcionaba algo que yo pensaba que tenía totalmente muerto, que es la memoria, porque es cierto que cuando yo estudié estaba mucho más entrenado, pero después lo vas dejando y no practicas con ella. Y, ¡Jolín!, te das cuenta de que simplemente si te esfuerzas es como si enchufaras de nuevo un fusible y, ¡Ostrás!, si tengo memoria, porque me acuerdo de las cosas con facilidad.

    Luego, lo de la gala del vendedor, igual, fui con Pipu y es que, claro, trabajas con gente que te da muchísimas facilidades, ¿sabes? Que tienen muchas tablas y si tienes algún desliz, ellos rápidamente pim pam... Para mí aquello también fue espectacular. Las cosas que he hecho hasta ahora no te puedo decir ¡Jo, qué rollo! ¡¡Qué va!! La verdad es que han sido unas cosas que me han llenado muchísimo y que creo que han gustado. También te puedo decir que yo soy de esos que le digo a mi director, a Agustín: “oye, si hay algo que no te gusta, por favor, dímelo”, porque suelo ser bastante crítico conmigo mismo, ¿no? Y me machaco mucho si hago las cosas mal, llego luego a casa ahí un poco a regañadientes... pero bueno, hasta ahora ha salido todo bien y yo espero seguir colaborando...

    Jordi Sabaté junto a Pipu en su representación de la Gala del Vendedor

    P.- Después de toda esta actividad, llega el parón a consecuencia de la pandemia. ¿Cómo los has vivido desde el punto de vista de tener que parar la interpretación?

    R.- La verdad es que fue un chasco, porque estrenamos en febrero en Parla la obra de ‘Diablos, Brujas y Granujas’ y teníamos el objetivo de Almagro en julio y, de repente, se para todo. Había unas galas de por medio que estaban programadas y que se suspendieron y ya empiezas con las preguntas ¿y qué vamos a hacer? ¿Y cómo lo vamos a hacer? ¿Podremos actuar en julio? Y se te cae un poco el mundo a los pies, pero la verdad es que seguimos ensayando dos días en semana en la obra, con el objetivo, sobre todo, de a ver si por lo que fuera se levantaba el confinamiento... Hemos sido bastante estrictos y rigurosos a la hora de los ensayos y dijimos, no podemos ensayar escenografías, cambios de escena ni gestos, ni posicionamiento en escena, pero sí podemos trabajar texto y, bueno, nos limitamos a trabajar mucho con el texto, a repasarlo, incluso hacíamos ejercicios de relajación por el Zoom mientras Agustín nos iba dando indicaciones..., hemos hecho un poco de todo, pero sobre todo centrándonos en texto y, afortunadamente, gracias a esto, el confinamiento ha sido un poco menos desagradable porque aquí en casa sin salir y relacionándote solo con tu círculo más cercano..., que siempre tienes gente con quien conectarte, pero bueno que el grupo, ‘la piña’, no se disolvió ni perdió fuerza. Ha sido una experiencia distinta lo de seguir los ensayos así, ha sido muy valioso para no perder la fuerza de la obra, que llevábamos preparando casi un año. Pasó de chasco a reinventarse.

    P.- Y tras el parón, se te presenta la oportunidad de participar en el proyecto de grabar “El perro del hortelano”, ¿cómo surgió y cómo estás viviendo esta experiencia?

    R.- Nosotros en ‘La Luciérnaga’ solemos compartir todo el tema de eventos para que todo el mundo pueda participar, pero en este caso buscaban un personaje masculino y surgieron otras cosas en los Teatros del Canal, una serie... y, entonces, Agustín repartió papeles según convenía, Pipu hizo la serie de “Valeria”, Miguel Escabias fue a los Teatros del Canal y a mí me seleccionó para la radio. Me imagino que, por perfil, por dicción o por lo que sea a cada uno lo dirigió a un sitio. De los tres, dentro de la poca facilidad que tengo para leer soy el que puede hacerlo más fluido y tal. Imagino que habrá tenido en cuenta otras cosas, pero bueno, al final, la vida te lleva a estos sitios y dices, ¡Joe, que sitio más impresionante! Y considero que soy un tío con suerte.

    Jordi Sabaté en los estudios de RNEP.- Y una vez realizado, ¿qué sensación tienes?

    R.- ¡Alucinante! Empezamos con los ensayos a través de Team, a lo que ya estamos acostumbrados con el confinamiento, porque también estuve haciendo cosas con Gato para Alma Libre a través de esta vía, pero no tiene nada que ver el tema técnico cuando llegas a la radio, porque empiezas a oír a la gente sin ruido, sin retardo, sin otros sonidos y la experiencia ha sido fantástica. El día del primer ensayo, por ejemplo, la sensación fue de ¡Ostrás, qué bien ha salido todo! De hecho, el segundo día yo fui diciendo “seguro que hoy no sale tan bien como el otro día”, porque pusimos muy alto el listón, ¿no? La dirección de Esteve Ferrer ha sido muy buena, muy cercana... además, el verso era algo que no habíamos trabajado la mayoría, yo había hecho alguno cosita con la actual obra, aunque no es un verso puro, pero claro, Esteve viene y le da la vuelta al verso clásico porque no quiere que sea algo tan clásico, como la cantinela esta que haces en el colegio, él lo que quiere es que sea entendible, porque por radio como no lo entiendas y no te enganche el espectador en el minuto tres hace ¡Plas!, y apaga. Ese trabajo fue muy chulo también porque tienes que hacer parones, tienes que hacer énfasis en los verbos... una cosa muy distinta, y la verdad es que ha salido fenomenal. Falta la parte de producción donde le pongan sonidos de música, de efectos, y va a quedar muy chulo y, sobre todo, la tranquilidad de que no es directo, porque puedes repetir... y eso te ayuda. En general, una experiencia muy buena y creo que el proyecto es muy chulo porque la segunda parte, si todo acompaña, es hacerlo en directo en el Festival de Almagro. Si sale adelante, pues iré con ‘La Luciérnaga’ e iré con esto... tocaremos madera.

    P.- ¿Y sobre la experiencia de trabajar con otros actores y actrices que no son los de tu grupo y, ni siquiera los conoces?

    R.- Te das cuenta de que en los grupos de teatro de la ONCE hay muy buen nivel. Por ejemplo, el personaje que hace de Tristán, mi lacayo, es una persona de 80 años y no veas qué nivel, cómo trabaja... gente con una flexibilidad y que se adaptan a las indicaciones del director con una facilidad pasmosa, a pesar cada uno de sus dificultades de visión, porque cada uno era muy peculiar: uno ciego total, otro con retinosis... ha sido fantástico. Y sobre todo que se ha hecho una piña y una colaboración de todos desde el minuto uno importantísima. Nos hemos metido todos en el tema con una ilusión tremenda. Muchas veces la gente piensa “mira estos de la ONCE que vienen a ensayar, pobrecitos, vamos a ver qué tal...”, no, no.… te das cuenta de que la gente cuando escuche esta obra o cuando nos ve dice “pero si son actores”. No somos ciegos que tenemos mucho tiempo libre y nos subimos a un escenario, no, somos actores y la discapacidad está en segundo plano, yo quiero que me valoren por cómo lo he hecho no por decir qué superación tan maravillosa... Y trabajando con ellos te das cuenta de que la gente son actores amateurs, pero con un nivel muy alto, de hecho, en la radio se quedaron sorprendidos de cómo había salido todo.

    P.- ¿Qué otros proyectos tienes ahora tanto dentro del grupo como a nivel personal?

    R.- Voy a otro taller de teatro del Círculo Catalán, pero un poco para formarme... ya voy a tope con el grupo, aunque también voy a aprender inglés Mi familia me ha dicho que no coja nada más, pero no me da para más, bueno, en realidad, si saliera algo más lo cogería (risas). Por la mañana lo dedico al deporte y a las tareas del hogar y las tardes son del teatro casi todos los días. Ahora en Navidad que hemos parado con “El perro del Hortelano” y con ‘La Luciérnaga’ tengo un vacío en mí... (más risas)

    P.- Para terminar, una pregunta obligada, ¿qué ha supuesto y qué supone el teatro en tu vida?

    R.- Me ha demostrado que lo que me propongo lo hago, a pesar de las dificultades, de no conocer lo que era el mundillo del teatro me he ido haciendo un huequillo y he hecho que mis compañeros y mis directores valoren mi trabajo. No me considero una persona buena en esto, ni mucho menos, sino una persona trabajadores y gracias a ello me salen las cosas decentemente. Le dedico tiempo y eso se nota, me ha llevado muchas horas de trabajo, me grabo en audio las indicaciones del director, porque como no puedo ver el texto, y luego las repaso, les hago apuntes... Otros compañeros que llevan mucho tiempo trabajan de otra manera y lo cogen a la primera, pero bueno yo le pongo empeño y el primer día sale peor, pero es cierto que a base de repetirlo y practicarlo lo consigo. Lo más importante es ver que trabajando se consiguen cosas y, sobre todo, la sorpresa de ¡Pero, si tengo memoria!

    YOLANDA S. BAGLIETTO