FOAPS presenta el bastón rojo-blanco que identifica a las personas con sordoceguera

  • Boletín: Nº 17. JUNIO 2016

    Temática: Firmas invitadas Esther Requena, gerente de FOAPS

    El pasado día 13 de mayo, la Fundación para la Atención de las Personas con Sordoceguera (FOAPS) asistió a la presentación del bastón rojo–blanco, en la sede del Consejo General de la ONCE, con la participación de la Federación de Asociaciones de Personas Sordociegas de España (FASOCIDE) y la Asociación Española de Familias de Personas con Sordoceguera (APASCIDE).

    Un bastón del que lo que nos ha de llamar la atención es el detalle del color, especialmente diseñado con el objetivo de convertirse en el mejor aliado de las personas sordociegas, ayudándolas a ser reconocidas, y, a la vez, aportándoles mayor autonomía en sus desplazamientos.

    El bastón rojo-blanco nos va a permitir en la calle distinguir a una persona con sordoceguera de aquellas otras que llevan un bastón blanco por tener solo ceguera o discapacidad visual. Eso nos ayuda a TODOS; a ellos les da autonomía, y a nosotros pistas de cómo debemos actuar o cómo debemos dirigirnos a ellos.

    Una persona con bastón rojo-blanco pasea junto a otra persona con bastón blanco

    Partimos del hecho de que si nos encontramos con una persona sordociega en la vía pública, lo normal es que tenga una cierta autonomía y mínimamente pueda comunicarse con nosotros. Ya sabemos, al percibir el rojo y blanco del bastón que es una persona con sordoceguera; esperemos entonces a que sea ella la que intente comunicarse, salvo que la veamos en situación de peligro o perdida. ¿Cómo se comunicarán? A través de unas tarjetas de comunicación con mensajes básicos que normalmente llevan encima, o bien a través de una aplicación instalada en su móvil o tablet que mostrarán a los demás en señal de petición de ayuda. Ante cualquier necesidad es la manera en que nos pueden dar mensajes rápidos o dirigirse a nosotros para preguntarnos. Lo ideal sería, ¡ojalá!, que la mayoría de nosotros conozcamos la lengua de signos o el sistema dactilológico que son las formas más frecuentes de comunicación de estas personas, pero no es lo habitual.

    Con este nuevo distintivo, también evitamos que cuando nos dirigimos a ellas para ayudarlas y no obtenemos respuesta, pensemos que son antipáticos, desagradecidos...., o simplemente les distraigamos de un recorrido que tienen aprendido, con el trastorno que eso puede suponer de pérdida para ellos. Sabremos que simplemente nos estamos equivocando en el tipo de ayuda.

    La distribución de las franjas rojas a lo largo del bastón tampoco es una cuestión sin importancia ya que su fin es llamar la atención del entorno, que no pase desapercibido, que no se trata de una persona ciega con la que sí podemos comunicar a través del lenguaje verbal. Para ello, no solo el color llamativo sino la distribución de las franjas en las secciones segunda y cuarta es fundamental.

    Las personas con sordoceguera son uno de los colectivos más vulnerables dentro de las diferentes discapacidades. Gracias a este bastón conseguiremos darles un poco mas de visibilidad para nosotros y autonomía para ellos.

    Esther Requena Olea
    Gerente de FOAPS